Inicio Bibliografía de Zubiri Panorama bibliográfico de Xavier Zubiri, por Rafael Lazcano (hasta 1993): Prólogo de Carmen Castro

Prólogo

En la mano tienes, sin duda impaciente y curioso lector, un libro que acaso pueda parecerte extraño porque no es frecuente ver aparecer al cabo el relato de una vida siguiendo un conjunto de índices -nueve son bien ordenados- cada uno de los cuales parece que surgen tras una conversación, en este caso con Xavier Zubiri, tiempo ha sostenida.

Tan curioso y minucioso trabajo es obra de un Agustino. Ya su nombre lo dice la portada: Rafael Lazcano, a quien sin duda le ayuda a realizar, con tan justa precisión estas bien logradas páginas, el saber que Xavier “acudía”, por así decirlo, a la recta conducta de San Agustín.

Sincopado el tiempo -verdad es verdadera- Xavier es cierto que se exigía a sí mismo realizar el esfuerzo extraduro que requiere alcanzar la verdad de una realidad verdadera que se busca para lograr entre sí el engarce de pensares que sorprenden repentinamente a uno mismo, tanto en seco así como cuando insensatamente entregado a un mar tan incitante como peligroso, y que surgen de pronto felizmente porque sí. Un sí—se ve en ocasiones eficaz por ayuda divina. Ya he dicho que en esas situaciones San Agustín proclamaba el modo de saber lograr lo deseado, y Xavier tenía por costumbre seguir esos tan duros como excelentes consejos. El pensador del sur ayudaba al del norte, y le tenía inmensa simpatía. Repito esta historia porque, desde su fallecimiento “Edizioni Augustinus” -Palermo-Roca- está traduciendo, tanto para Italia como para Latinoamérica, las obras de Xavier Zubiri.

En verdad, y aunque grato, muy duro y serio, son unas notas, colocadas todas ellas con justo acierto por Lazcano. Y digo notas porque todas las páginas de este nuevo libro sobre Xavier Zubiri llegan al lector con gran precisión, pero no repeliendo aquellas menos gratas, lo cual no debe hacerse. En realidad notas contrarias, rara vez ofrecen un fondo profundo, las más veces se deshacen como falsa seda, mientras gratas noticias dan fe de la valía de esas personas que sin duda han dejado, si no un excelso saber, sí un saber auténtico, mayor o menor, y siempre bondadoso.

Estas hojas, sencillamente realizadas por Rafael Lazcano, sin duda incitan a ahondar en el hacer de una sugestiva persona que entregó con su humildad perfecta, clara y verdadera, lo que podía haber pensado en lo “poco” -él decía- valioso de su pensar, lo cual yo traté de convencerle de tamaño error. Inútil. Pero esa inutilidad era tan buena consideración, que se convertía en alegría para mí.

Sin más, repito de nuevo que Xavier era para mí una inmensa maravilla, por eso agradezco profundamente a todos cuantos, mucho más entendidos que yo -no soy filósofa, ni teóloga- hacen con verdad semblanzas de Xavier, y estudios de su filosofía, teología y metafísica -materia que en Xavier no significa lo que ahora se señala de distinto modo. Xavier lo sabía, y trató de que no desapareciera semejante nombre. En el fondo, es igual, Xavier vale lo que vale, y su valía, hasta ahora, la van señalando, sin pausa, quienes le admiran continuamente. Y yo sigo dando gracias sinceras a todos ellos. Este libro es ahora la última novedad.

Mil gracias a quienes leyeren este libro; y naturalmente a quien lo ha hecho con tanta dignidad y trabajo. Sepa el Padre Agustino, Rafael Lazcano, que yo admiro desde hace largos años a San Agustín, famoso en su manera de vivir, y asombroso amigo de Dios.

CARMEN CASTRO DE ZUBIRI