SEMINARIO X. ZUBIRI (30-III-1978)


En el desarrollo del Cap. II "la inteligencia situada" estudiamos en un primer paso qué es estar intelectivamente en situación y llegamos a esta conclusión: es un quedar intelectivamente retenido en y por la realidad concreta inteligida. Nos queda ahora llevar a cabo el análisis de ese retenimiento. Se hará en dos pasos (que constituyen el segundo y tercer paso en el desarrollo general del capítulo) : 1) En qué se está retenido o situado. 2) Cómo se está retenido o situado. Aquí se abordará el primero de estos dos pasos. La respuesta última será: en la realidad de la cosa real concreta.

La cuestión ofrece un doble aspecto que hemos de estudiar por separado:

a) Estructura de la cosa-concreta-real en cuanto tal, en sí misma.

b) Campo de la realidad en que están las cosas reales concretas. El primero de estos dos aspectos constituye el obiectum quod de la presente exposición.

Desarrollo del tema en tres puntos que responden a los tres momentos de dicha estructura:

1) Cosa: unidad de contenido o notas.

2) Concreta: se trata de una concreción de reidad; los dos momentos se implican inseparablemente: la concreción es concreción por la realidad y la realidad lo es de una concreción.

3) Real: articulación entre realidad y cosa concreta.


Punto 1º. Dos observaciones previas: a) La nota hace real al contenido frente a un contenido que podría ser meramente estimúlico.

b) Estas notas están en unidad invariante con una invariancia no meramente cualitativa sino intelectiva o de realidad; invariancia que nos es mera constancia sino mismidad; hay mera constancia porque hay mismidad, e.d. constancia o invariancia intelectiva. Así pues, esta unidad invariante de notas es una complexión unitaria de realidad. Vamos a acercarnos a ella en tres pasos, sin olvidar que lo que en este primer punto nos interesa es ante todo el momento de unidad (cosa):

A) Es una unidad constructa: notas-de. No simple complexión de meros contenidos sino de realidad, pues las notas no son simples contenidos sino notas de realidad. El constructo atañe al orden de realidad, es constructo de realidad.

B) Es una unidad coherencial primaria, en la cual las notas son el extructo de su constructo; se despliegan de dentro a fuera desde el in de la unidad: son el ex del in.

C) Esta unidad constructa de realidad se actualiza en la intelección sentiente, poniendo el acento en "sentiente" y entendiéndolo en su sentido primario y radical, e.d. la intelección tal como se da esencialmente en nosotros en virtud de la organización psico-fisiológica de nuestra sensibilidad. Esto quiere decir que la hiperformalización en el hombre no destruye la formalización signitiva sino que la asume en el orden superior de la realidad. Y justo por eso es posible la homogeneización. Pero siempre es una homogeneización de intelección sentiente.


Punto 2º. Concreción de la cosa, e.d. de ese contenido unitario de notas. Con esto queda dicho que es una concreción de reidad; pero lo que nos interesa ante todo en este 2º punto es el momento de concreción. El contenido de notas tiene un función reificante: determina la reidad de cada cosa. Veamos cómo el contenido reifica o cómo la reidad de cada cosa se concreta, se determina a través de la concreción. Hay dos clases de concreción:


A) Todo contenido concreto determina en la cosa una manera especial de ser real, hace que la cosa se realice a su manera por su contenido concreto.

B) Hay además tipos o modos distintos de reidad. Cada tipo o modo de ser real comprende a su vez maneras especiales de reidad de aquellas esencias que se realizan dentro de un determinado tipo; e.d. tales esencias se realizan a su manera dentro del tipo de reidad que les corresponde.

Conclusión: modos (tipos) y maneras especiales de reidad constituyen en unidad intrínseca la concreción suprema de la realidad. Por consiguiente, el contenido de notas que en unidad intrínseca de modos y maneras de reidad así determina la realidad en su última concreción es lo que constituye la cosa real concreta.

Punto 3º. Real: articulación entre realidad y cosa concreta.

A) En esta complexión unitaria de notas que es "la cosa real concreta", la realidad del contenido unitario de notas tiene carácter principial preponderante: constituye a dicho contenido en cosa real; cuanto en él hay de contenido lo hay por la realidad.

B) No solo tiene carácter principial sino que es además inespecífica, frente a la especificidad de los meros contenidos.

C) Esto supuesto es como podemos determinar ya con más rigor la articulación entre realidad y concreción. Estamos, sí, retenidos en la realidad, pero no con independencia de la cosa concreta real. Ambos momentos no son indiferentes: ni hay cosa sin realidad ni realidad sin cosa; en la realidad estamos con y entre las cosas.

La conclusión última es, pues, la siguiente: estamos retenidos en la realidad con las cosas.


PUNTOS DE DISCUSIÓN


Se apuntó que en la exposición hecha transperecía una lectura metafísica de las páginas expuestas, al estilo de SE y desde su perspectiva; pero que se podría y se debía hacer una lectura más epistemológica o idealista de esas mismas páginas, con el fin de evitar cualquier resabio de realismo ingenuo. Tanto más cuanto que aquí se está hablando no de la realidad física que está fuera de mí sino de la formalidad de realidad con que las cosas se me presentan en la aprehensión intelectiva, de la cosa real en cuanto actualizada en la intelección. Se está hablando de lo que ocurre en mi intelección cuando una cosa es inteligida. Pero ¿qué ocurre con esa cosa real fuera de mi aprehensión? ¿ No habría que responder: " lo que esta cosa sea en sí fuera de mi aprehensión no lo sabemos"? Estas cosas no solamente son así en mi aprehensión, sino que son así por mi aprehensión; se constituyen así en mi aprehensión, gracias, en buena medida, a las estructuras del sujeto. Entonces habrá que ver cuánto pongo yo y cuánto recibo. Esta sería una lectura de tipo idealista más en consonancia con las corrientes actuales. Se dan en las páginas comentadas múltiples formulaciones que admiten esta lectura idealista. Ej. : "Estas notas no están aisladas. Constituyen por formalización unidades en cierto modo autónomas..." (p. 71) "Por el contrario, se llega y muy rápidamente a una homogeneización" (p. 75)

La respuesta que se dio a estos puntos de vista fue, en síntesis, la siguiente: Indudablemente estas cosas son así en mi aprehensión. Y esto nos basta. Pretender que además estas cosas sean así por mi aprehensión es hacer una teoría. Como es igualmente y en consecuencia hacer una teoría pretender entender lo "metafísico" como aquello que está fuera de mi aprehensión. Todo esto cae fuera de nuestro propósito. Aquí no se trata de teorías sino de hechos. Se trata de describir este hecho de la aprehensión, tomándola en sí misma tal como se nos da.

Respecto a la objeción de "la lectura metafísica" cabría decir lo siguiente: No es acertado hablar de lectura metafísica y de lectura idealista. Esto sería volver a encerrarnos en los pseudoproblemas que arrastra la bipolaridad "realismo-idealismo". Lo que hacemos ni es realismo ni es idealismo, sino una superación de los dos polos. En la aprehensión intelectiva, que es una intelección sentiente, la cosa se reactualiza como algo que era ya en sí realidad propia antes de su presentación en la inteligencia, como un prius respecto de su actualidad intelectiva. Aquí está la superación de realismo e idealismo. Y todo esto no es una teoría sino un hecho.

Por tanto, no es acertado hablar de lectura metafísica y de lectura idealista. En primer lugar, porque aquí "metafísico" se está entendiendo como aquello que se da fuera de mi aprehensión (concepto realista ingenuo) frente a "idealista" que es aquello que se da en y por la aprehensión. Concepto falso de "metafísico" que destruye la superación de la bipolaridad "realismo-idealismo", superación que solo puede venir del verdadero concepto de "metafísico". En segundo lugar, porque, supuesto este verdadero concepto de "metafísico", no cabe hablar más que de lectura metafísica. Sería falsificar o incluso arruinar todo el intento del libro y todo lo que supone de superación esta filosofía, el hablar de una lectura idealista o epistemológica. No hay más posible lectura que la metafísica, que pasa inevitablemente por la intelección sentiente; de la misma manera que también el análisis llevado a cabo en SE pasa por la verdad real. Toda aprehensión intelectiva es, por su esencia, metafísica, porque es aprehensión de la realidad. No cabe ponernos a hacer primero una lectura metafísica y luego una lectura epistemológica, porque la lectura metafísica alcanza tanto a la aprehensión de realidad como a la realidad que se da en aprehensión. Y esto nos da derecho desde la misma lectura (metafísica) a pasar con toda naturalidad desde la aprehensión de realidad a la realidad en aprehensión.